4 claves de un material textil para mantelería de restauración

CONDICIONES DE MANTENIMIENTO, PILLING, ABRASION Y TACTO

Desde nuestra experiencia, queremos dar la importancia que merecen estas 4 claves de un material textil para mantelería de restauración.

Todos los textiles y en especial los destinados al sector de la restauración tienen que cumplir unos requisitos que les permitan soportar el enorme desgaste por el uso diario. Textiles con unas buenas condiciones de mantenimiento, que eviten la formación de pilling y que tengan una gran resistencia con un tacto agradable. Estas variables son las que nos proporcionan confort en la mesa y son requisitos indispensables que todos buscamos a la hora de adquirir una buena mantelería.

En los lavados industriales, los textiles enfocados al uso en hoteles y restaurantes deben mostrar resistencia a productos químicos de limpieza como detergentes, quitamanchas o los blanqueantes, además de soportar las altas temperaturas que se someten sin perder el color ni debilitarse. Un fácil planchado ayudará a que el tejido esté listo para otro uso rápidamente. Esas condiciones de mantenimiento marcarán la diferencia para la elección de un determinado tejido.

Otro de los factores a tener en cuenta es el pilling. El pilling, es un efecto “no deseado”, que consiste en la formación de bolitas de fibras enmarañadas en la superficie de un tejido.
Ello provoca aspectos de “envejecido o de uso prolongado”, en periodos de tiempo muy cortos, cuando este efecto es acusado. Por lo tanto, el pilling siempre será un efecto a evitar y se deberá prever desde el inicio del diseño del tejido.

Entendemos por abrasión aquella acción mecánica de rozamiento y desgaste que provoca que un material o tejido se erosione. Para medir esta variable en el textil, existe un método denominado test Martindale que consiste en una máquina con platos giratorios en los que se colocan muestras de un tejido para que realicen movimientos rotatorios repetitivos sobre ellos. El objetivo es analizar constantemente el efecto abrasivo que se produce y por tanto los niveles de resistencia al desgaste o rotura de las fibras que lo componen, determinando el número de ciclos que es capaz de resistir.

Por último, la textura o tacto ha de estar a la altura de lo que esperan los comensales, ya que un tejido agradable cambia por completo las percepciones de todo el concepto de la restauración. Los tejidos suaves y agradables al tacto generan una envoltura de confort que resulta de vital importancia para el restaurante u hotel que lo va a implantar es sus espacios.